La Balada del Agua

La útil competencia tiene también aspectos negativos. No sólo cuando es agresiva (como procura ser tantas veces) sino porque estimula la innovación, pues quien lanza un producto nuevo domina el mercado al no tener competidores. Innovar es beneficioso si aporta ventajas reales, pero es un despilfarro cuando se utiliza (como ocurre, por ejemplo, en la moda del vestir) para sustituir objetos todavía aprovechables por otros sólo distintos en pequeños detalles que se adquieren para “estar al día” o “no ser menos”. Estas motivaciones, frecuentes en los países ricos, vienen a ser una bulimia. Los nuevos materiales y artefactos creados constantemente por la ciencia son aprovechados rápidamente por el comercio para ofrecerlos en el mercado. Así ha ocurrido, sin ir más lejos, al descubrirse medicinas para las que fue preciso buscar alguna enfermedad consumidora. En esos casos los economistas modernos actúan al revés que sus antecesores, pues en vez de buscar recursos para satisfacer necesidades ya existentes, las crean artificiosamente para provocar la demanda de productos recién inventados. El mercado bien manipulado lo absorbe todo; quienes lo dominan son insaciables.

+++++

– ¿Tú crees que los hombres rectificarán su conducta? -pregunta Tierra. -Como ya dije -responde Agua-, perdí la esperanza de que otras culturas lo consigan, porque con su colonialismo Occidente ha pervertido los ideales de otros pueblos. Los ha tecnificado más o menos, pero les ha robado su inocencia, su concordia con la Naturaleza. Ahora buscan su identidad en el fanatismo: de la revolución, de la religión o de la riqueza.

Fragmentos del libro La Balada del Agua, de José Luis Sampedro